El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

NUESTRO ENFOQUE PEDAGÓGICO

 

En el último siglo el hombre ha creado múltiples estrategias para desarrollar el arte de enseñar y el gusto por el saber, saber-hacer, conocer y aprender, generando diferentes corrientes pedagógicas que han facilitado, de una manera u otra, los procesos al interior del aula (o incluso, fuera de ella), promoviendo así, el desarrollo del pensamiento, la creatividad y autonomía, la investigación, la afectividad, los valores, las óptimas interrelaciones, la cultura, y desde luego, lo pedagógico, lo que ha conducido a un aprendizaje más personalizado, humano, eficaz y útil para la vida.

Con el tiempo y la práctica hemos dejado de ser heteroestructurales (enfoques tradicionalistas), donde la enseñanza proviene, por lo general, de una fuente externa que la decide e impone (¡el maestro!) sobre un agente pasivo (el alumno). De otra parte, seguimos siendo autoestructurales (enfoques activistas); aquí la enseñanza proviene de las fuentes vivenciales del alumno, siendo éste protagonista de su propio proceso de aprendizaje: aprende a aprender, el maestro guía y acompaña: enseña a aprender . En la actualidad debemos ser más contemporáneos en los enfoques pedagógicos, debemos ser interestructurales. Con los estudios y avances del conocimiento, de la mente y por ende los procesos mentales, se combinan en éste, enseñanza y aprendizaje, lo cual hace que ambos agentes, maestro y alumno, “ desempeñen roles participativos, protagónicos, diferenciados y complementarios” , formando hombres y mujeres “mentalmente competentes, libres, responsables, críticos y demócratas, a partir de la vida misma y de sus experiencias” .

Desde esta perspectiva, y en nuestro caso particular, la educación impartida y enfocada a todas las dimensiones del ser, la interdisciplinaridad, la formación de un individuo sensible y competente para un mundo complejo y cambiante, nos exige la implementación de una pedagogía que innove los ambientes, los métodos y practicas educativas, permitiendo de esta manera una educación centrada, no solamente en los contenidos y en un modelo único, sino en una educación que favorezca las competencias, las habilidades, el desarrollo del pensamiento, la toma de conciencia, la capacidad de asombro y la incorporación de la creatividad y capacidad empresarial para crear y transformar, utilizando y aplicando el conocimiento, haciendo que perdure, y teniendo como elementos fundamentales sus vivencias, preconceptos, iniciativas y el espíritu investigativo, participando activa y responsablemente, indagando, explorando, formulando hipótesis o consultando, en el contexto de su realidad y su entorno.

¿Y cómo lograr que el aprendizaje sea perdurable, sirva para la vida y se aplique en la cotidianidad y en el medio en el cual la persona se desenvuelve?

A diferencia del aprendizaje repetitivo, surgió desde la teoría de la asimilación de David P. Ausubel, el aprendizaje significativo. En el primero, se aprende de memoria, de una manera mecanicista y poco perdurable. A través del segundo se logra relacionar, los conocimientos previos (preconceptos) que posee el individuo que aprende y los nuevos conceptos, de una manera clara y concreta, construyendo así nuevos conocimientos. En otras palabras, se relacionan las ideas con las preexistentes en el alumno; los nuevos conocimientos se relacionan coherentemente con la estructura cognoscitiva previa del sujeto a fin de modificarla, ampliarla y sistematizarla, asegurando “la perdurabilidad del aprendizaje de tal manera que resulte realmente significativo para el estudiante, aplicable a su entorno y cotidianidad.”

Es un enfoque contemporáneo, interestructurante (maestro-estudiante: roles activos y participativos, interacción, exploración, hombres libres, autónomos, responsables, competentes, etc.). Este aprendizaje exige unas condiciones: el contenido ha de ser potencialmente significativo y permitir que éste sea aprendido de manera significativa; los preconceptos utilizados deben existir en la estructura cognitiva del sujeto, para que el nuevo concepto pueda relacionarse con los anteriores, permitiendo así, su asimilación; la última, y quizá la más importante a mi modo de ver, la actitud positiva frente al aprendizaje por parte del estudiante, evidenciando disposición para el mismo y para la relación estrecha que se debe realizar entre lo que posee y lo que debe construirse.

Lic. Carlos A. Sarmiento Díaz

Coordinador Académico